La felicidad de un camionero

0

Lejos de lo que podamos creer, la vida de los camioneros aunque sí que es una vida dura, es muy placentera para muchos que disfrutan de su profesión, conducir un camión.
No todos van a amargados porque tiene que pasar horas al volante o porque van a abandonar a sus familias durante unos días, algunos de ellos, me atrevería a decir que la mayoría, disfrutan de su trabajo, disfrutan de conducir y de la sensación que obtienen por llevar el camión, cuando suben a las cabinas se convierten en semidioses capaces de dirigir monstruos de en ocasiones dieciocho ruedas a los destinos pactados sin que ocurra nada malo.

Aparte de ser un trabajo duro es una gran responsabilidad, porque no solo son camioneros los que transportan frutas o verduras, o el repartidor del gas, también son camineros los que llevan mercancías peligrosas o partes de aparatos tan grandes que no se pueden transportar de otra manera.

Muchos de ellos cuidan de sus camiones como si fuesen sus hijos y no es para menos, deben de cuidar muy bien el medio por el cual comen y pagan las facturas, los camiones son sometidos a revisiones periódicas y exhaustivas cada poco tiempo, y es fácil encontrarlos en los desguaces para camion buscando esas piececillas que se pueden poner de segunda mano.
Esas personas tan dedicadas a sus camiones suelen disfrutar de sus trabajos, les gusta conducir, les gusta recorrer kilómetros y kilómetros llevando hasta otros países o ciudades las mercancías que hay que entregar por carretera.

Estos conductores pasan días fuera de casa, lejos de sus familias, de sus hogares, conduciendo tráiler y camiones para que todos podamos disfrutar de los productos frescos que ellos llevan. Todo nuestro apoyo a este sector tan castigado por la crisis y ahora por la huelga de los estibadores, ellos que no levanta la voz para reivindicar mejoras salariales o laborales y son los más perjudicados en las guerras que se libran en este sector.

Personas apasionadas que prefieren salir con su camión que pasar el tiempo impávidos, viendo las horas pasar, que se juegan la vida en la carretera todos los días para que los estantes de los supermercados estén llenos de productos frescos, o para que no falten productos de primera necesidad en los hogares españoles. Un agradecimiento a todos los camioneros españoles por ese esfuerzo que hacen para que todos vivamos mejor.

La ayuda que necesitaba

0

Cuando piensas realizar un viaje creo que tu mente se cierra y tan solo piensas en él, en lo bien que te lo vas a pasar y para nada te acuerdas de revisiones de coche ni de nada relacionado, tan solo llevar el depósito y ya está. No hablo de todas pero por lo general las mujeres no solemos preocuparnos mucho de los coches eso se lo dejamos a nuestro padre, novio, o marido, algo que no debería ser así porque todos nos sacamos el carnet de la misma manera. En fin sea como sea yo soy de esas mujeres que se mete en el saco que no le hace ni caso a su coche, luego como me dice mi madre cuando venga Paco con las rebajas no me llores, y la verdad que la mujer lleva razón pero como bien se suele decir no nos acordamos de Santa Bárbara hasta que no oímos tronar.

Pues bien venía el puente del pilar y como buena maña que soy aunque no viva allí me gusta viajar allí que tengo familia y paso todo el puente. A sí que cogí mis maletas mi coche lleno de gasolina y empecé mi viaje en el que me esperaban muchos kilómetros por recorrer, cual es mi sorpresa que a mitad de camino noté un ruido raro que me tuvo mosqueada por un rato, lo que pasa que de golpe desapareció, y casi llegando a Zaragoza empezó de nuevo, pude llegar a casa de mi familiar y allí comentarle lo que me había pasado, en ese momento me acordé de mi madre de las veces en las que me dice las cosas y en que yo suelo hacer caso omiso y siempre tiene razón. Pues bien como ya se había hecho tarde al día siguiente lo llevamos al taller de confianza de mi tío, el cual me dijo que mi coche tenía una avería gorda que no sabía ni como había llegado. En esos momentos que no sabes si reír o llorar aparece la famosa luz al final de túnel en este caso desguaces zaragoza donde pude encontrar la pieza que necesitaba, pieza que me costó mucho menos de lo que esperaba y que por suerte pude arreglar mi coche. De esa manera pude disfrutar de mi familia de las fiestas y me pude volver a casa con la seguridad de que mi coche estaba totalmente arreglado.